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Bernardo Casielles Puerta

Gijón 25 de Junio de 1895 - Colmenar Viejo 09 de Mayo de 1983

De una familia humilde, nació en el barrio del Carmen en Gijón, pero desde muy niño residió en Oviedo. Hubo de terminar los dos últimos años de la enseñanza primaria en la capital, donde fue trasladado su padre de profesión maquinista del entonces Ferrocarril del Norte y que después pasaría a ser  Renfe. Por ello, siempre se ha considerado ovetense y ha conservado los amigos de la niñez durante toda su vida.

 

En el colegio, destacaba por sus buenas maneras de actor teatral, en las obras que participaba, y más de uno le auguraba un buen futuro en ese campo, pero cuando alguien le preguntaba qué quería ser de mayor, él siempre respondía de manera rotunda: “voy a ser torero!”


Las posibilidades económicas de su familia eran escasas, al igual que las de cualquier obrero ferroviario, y en su mente ya afloraban pensamientos y propósitos de superación. Sus padres también se percataban de ello, por lo que decidieron animarle a emigrar a Cuba y probar fortuna como comerciante. Emprendió el viaje, pero enseguida se dio cuenta de que aquello no era lo que quería. En muy poco tiempo regresó, y más que “indiano”, había sido “turista”, por la brevedad de su estancia.

 

Aquí buscó alguien que le enseñara los primeros pasos en el mundo taurino, y a través de su amigo Pepe Fernández Buelta conoció a Manuel García Santos, entendido en la materia y descubridor de su valor y sus buenas maneras en el arte del toreo, no dudó en convertirse en su profesor.

 

Acudieron maestro y alumno a la plaza de toros de “El Bibio” de Gijón, el 15 de Agosto de 1912, donde compartían cartel dos grandes figuras, “Manolete” y “Cocherito de Bilbao” con 6 toros de la ganadería del Duque de Veragua. Llevaban un plan establecido, y la ocasión se presentó en el quinto toro, un morlaco impresionante y más alto que Bernardo. Cuando “Manolete” terminaba su quite y se dirigía a la barrera, un espontáneo elegante y bien trajeado salta al ruedo y, en medio de la confusión y el asombro general, citó al toro de rodillas, le dio un magnífico pase por alto y lo siguió con una tanda de naturales rematados por un pase de pecho.

 

No le dio tiempo a más, enseguida acudieron los peones de los matadores a quitarle el toro de encima, y a llevárselo fuera del ruedo con los “Romanones” (la guardia de entonces), aunque ya había demostrado en muy poco tiempo su valía y su buen hacer. El público, impresionado, le dedicó una gran ovación, pero ese acto además de darle a conocer también le sirvió para llevarse una buena zurra que le propinaron los guardias, en el cuarto trastero de la misma plaza.

 

Había sido la primera vez, pero no fue la única. Lo volvió a hacer en una novillada en Mieres, hasta que dada su insistencia, tuvo la suerte de que se fijara en él Pepe Zarauza, que regentaba la Sociedad Taurina de Oviedo y lo incluyó en el cartel de varias novilladas.

 

Durante los siguientes años, toreó como banderillero y novillero en las principales plazas de España, y también recibió alguna cornada, una de ellas grave, en la plaza de Gijón en 1917.

 

Su alternativa como matador estaba prevista en Madrid, el 29 de Febrero de 1920 compartiendo cartel con “Carnicerito” y “Maera”, con ganado de Domecq. A causa de la lluvia se suspendió la corrida, posponiéndose para el 7 de Marzo siguiente y obteniendo un gran éxito. Su primera corrida en la plaza de Buenavista como matador, fue el 19 de Septiembre de 1920 en la feria de San Mateo, con toros del Duque de Veragua.

 

Paseó su arte por innumerables plazas de Méjico y de toda Sudamérica, y en varias ocasiones, mano a mano con el mismísimo Juan Belmonte o con Gaona.

 

Los avatares de su vida han sido tan numerosos, dentro y fuera del ámbito taurino que sería tremendamente extenso contarlos aquí. Desde haber participado en una logia, haber tenido un noviazgo problemático con la familia de la que sería su esposa, Amparo de la Fuente, o llegar a capitán en el bando republicano… Algunas de estas cosas le han llevado a residir algún tiempo en Venezuela. Pero el rango de personaje con historia, viene del hecho de ser el único matador de toros asturiano.

 

Falleció en Colmenar Viejo (Madrid), el 9 de Mayo de 1983, y por expreso deseo, su cuerpo fue trasladado al cementerio de El Salvador.

 

 

 

Silvia Blanco y Luis Cué